Podrás conocer a un maquillador profesional por cómo utiliza sus brochas y pinceles. También por la importancia que da al diseño, material, densidad, forma e higiene de estas herramientas imprescindibles para su trabajo. A continuación te hablamos de esos errores al usar brochas, esponjas y pinceles que arruinan el maquillaje sin que te des cuenta. Y es que para dominar la técnica correcta hacen falta muchas horas de práctica, de experimentar con texturas, colores, diseños y pieles por lo que primero deberás tener los conceptos bien claros.
Aquí va lo que NO tienes que hacer en cuanto a brochas, esponjas y pinceles si quieres avanzar en tu habilidad como maquillador profesional.
Utilizar el mismo para todo
Cada brocha, pincel y esponja tiene una función específica y, aunque muchas son versátiles, cada producto se debe aplicar con la más adecuada. La brocha de colorete, la kabuki, el pincel de sombras, el delineador, el biselado… si no te aclaras mucho, en un artículo anterior te enseñamos para qué es cada brocha y pincel de maquillaje.
En cuanto a las esponjas y borlas, las primeras son perfectas para productos líquidos como prebases, bases y correctores y las segundas para algunos polvos compactos y sueltos aunque dependerá de su firmeza y densidad.

No fijarte en la densidad de la brocha
Una de las características principales de una brocha de maquillaje -junto a la longitud y la forma- es la densidad de las cerdas. Esta influye directamente en la cobertura y el acabado puesto que a más densidad, más producto y mejor uniformidad. Por lo tanto, si quieres cubrir bien la zona con un corrector o base líquida, deberás elegir una brocha densa mientras que para polvos sueltos y baja cobertura las brochas sueltas y suaves son perfectas.
Arrastrar el producto
Este es quizás uno de los errores al usar brochas, esponjas y pinceles que arruinan el maquillaje más evidentes. ¿Por qué? Pues porque si arrastras, mueves el producto, no se integra bien con la piel, no cubre y encima puede dejar rayas, manchas, granitos al descubierto, etc.
Al trabajar con brochas y esponjas las bases de maquillaje fluidas debes aplicar un poco de producto (directamente en el rostro, en la esponja o en la mano para calentarlo y luego trasladarlo a la piel) y presionar con pequeños toquecitos. Con la esponja húmeda, iremos cubriendo poco a poco y suavemente todo el rostro. Lo mismo con la brocha, con paciencia para que se funda bien especialmente en el caso del maquillaje para pieles con acné.

Comprar brochas de mala calidad
Otro de los consejos de maquillaje para principiantes que siempre damos a nuestrxs alumnxs es hacerse con una manta de brochas y pinceles de calidad. No se puede escatimar en una de las herramientas de trabajo más importantes, las usarás todos los días y es una inversión que te tiene que durar tiempo. Eso sí, si todavía no te desenvuelves bien con ellas, es mejor empezar con un set pequeño con pocos pinceles pero que realmente controles que con un gran abanico de opciones que no sepas ni cómo se llaman ni para qué sirven.

Algunos tips en los que debes fijarte para elegir brochas y pinceles de calidad es que las cerdas sean suaves y flexibles, que no se desprendan fácilmente, que no pesen y sean cómodos de utilizar con mangos de madera o acrílicos. Sobre si es mejor las brochas de pelo natural o sintético, la elección va a gustos del profesional.
En cuanto a las esponjas, la calidad la notarás al tacto: que sean flexibles y reboten sobre la piel, porosas, suaves y de una forma funcional, ya sea de huevo, plana…
Usar el mismo pincel sin limpiarlo entre tonos
Puede parecer absurdo recordarlo pero si no limpias el pincel entre colores de la paleta de sombra de ojos, puedes causar un desastre. Cuando se mezclan restos de productos en el pincel, los colores pierden pureza y el maquillaje se ve apagado o sucio lo que, en el peor de los casos, te hará tener que desmaquillar y volver a empezar. Esto es especialmente evidente en sombras de ojos de alta pigmentación pero también en acabados mate y en iluminadores, donde los tonos se contaminan y el resultado final pierde definición y contraste.

No mantenerlos correctamente
Terminamos este listado de errores al usar brochas, esponjas y pinceles que arruinan el maquillaje resaltando una vez más la higiene. Las herramientas de trabajo acumulan suciedad hasta sin usarlas pero cuando las utilizamos se quedan con restos de producto, pigmentos, grasa, sudor y bacterias. Todo ello puede dar lugar a que sea más difícil difuminar el maquillaje y se cuartee pero, sobre todo, puede facilitar expandir pequeñas infecciones, acné, granitos, etc. Por eso, debes limpiar, desinfectar y secar las brochas, esponjas, pinzas y herramientas de tus clientxs después de cada uso y, por supuesto, no mezclarlas si maquillas a varias personas a la vez.
Mantén una buena higiene de manos para evitar trasladar grasa o bacterias de una zona a otra del rostro. Y en cuanto al material propio de automaquillaje, nuestro consejo es limpiar las brochas de base y corrector un par de veces por semana, los pinceles de sombras una vez a la semana y las esponjas tras tres o cuatro usos. Con el lavado contínuo y siguiendo también las normas básicas de secado de brochas, harás que te duren más tiempo en plenas condiciones.
¿Cómo ves estos errores al usar brochas, esponjas y pinceles? ¿Has caído en alguno de ellos?