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¿Alguna vez te has preguntado cuándo se puso de moda pintar y rizar las pestañas? ¿Sabes cuál es el origen del famoso cepillo en espiral o gupillón? ¿A quién le debemos la palabra rímel para nombrar este cosmético? Todas estas respuestas y muchas más te esperan en este artículo dedicado a la historia del rímel y que te será de ayuda si vas a dedicarte al mundo del maquillaje de forma profesional. Y si no, saciarás tu curiosidad y podrás desvelarte como un expertx en la materia en cualquier conversación.

Tal y como hace unos días os hablábamos de la historia del pintalabios y de su evolución, hoy nos acercamos a la historia del rímel y a sus fundadores, quienes no se imaginaron que su gran influencia llegara hasta nuestros días. De hecho, aquí va la primera curiosidad y la más famosa: el nombre adaptado al castellano de rímel para la máscara de pestañas proviene del primer creador de una máscara de pestañas no tóxica allá por el año 1869: el perfumista francés afincado en Londres Eugène Rimmel. Más adelante te contaremos un poco más sobre su historia.

Origen de la máscara de pestañas

Los orígenes de la máscara de pestañas los encontramos -como los de la de la mayoría del maquillaje- en el Antiguo Egipto. El precedente del rímel fue el kohl, que estaba elaborado con polvo de galena o malaquita y que se utilizaba para maquillar los ojos como sombra, delineador y para pintar las pestañas. Utilizado tanto por hombres como por mujeres, se creía que era una forma de proteger los ojos de los rayos del sol, también era usado como bactericida e incluso con la creencia de evitar el mal de ojo.

Gracias a esta influencia, la máscara de pestañas se siguió utilizando pero principalmente como cosmético femenino tanto en Grecia como en el Imperio Romano. Años después su uso fue decayendo en Occidente mientras que en Oriente Próximo siguió teniendo una gran popularidad.

El pionero: Eugène Rimmel

La historia del rímel tiene nombre propio. Eugène Rimmel nació en 1820 en Francia aunque muy pronto se mudó junto a su familia a Londres, donde en 1834 inauguraron su propia perfumería llamada House of Rimmel. Formado como perfumista con su padre, se preocupó desde sus inicios por el concepto de higiene y belleza buscando siempre fórmulas de negocio innovadoras y desarrollando varios dispositivos de enjuague bucal y cremas. A pesar de la distribución de numerosos productos de cosmética, lo que realmente le otorgó fama mundial fue la comercialización de la primera máscara de pestañas no tóxica, que elaboró a base de una mezcla de carbón y vaselina.

historia del rimelEugène Rimmel y publicidad de la marca en los años 60. Imágenes Wikipedia y Rimmel London México.

 

La empresa, que hoy conocemos como Rimmel London, perduró gracias a sus herederos y hoy en día es propiedad de Coty Inc. una de las mayores compañías de fabricación de productos de belleza.

Evolución del rímel moderno

Tras estos primeros pasos, la historia del rímel no se detuvo. En 1915 el químico T. L. Williams experimentó con otras innovaciones y creó un rímel moderno para su hermana Mabel con tanto éxito que de la combinación de su nombre y la palabra “vaselina” (uno de los principales ingredientes de su máscara de pestañas) nació la que es también otra empresa de éxito: Maybelline.

Corrían los años 20 y hasta entonces las marcas fabricaban bases que necesitaban algo de tiempo para secarse pero con la aparición del rímel aplicable con cepillo el proceso mejoró.

Pero ¿cómo eran estas primeras máscaras de pestañas? Se vendían en un envase rectangular que contenía un pincel o un cepillo tradicional y una pastilla de rímel. El proceso era humedecer el pincel y frotarlo con la pastilla hasta que este se impregnara del producto, aplicarlo y dejarlo secar hasta que estuviese perfecto. En los años 30 también se comenzaron a utilizar los primeros rizadores de pestañas, que estaban fabricados en acero.

historia del rimelRímel clásico de la marca. Imagen Rimmel London México.

 

El envase cilíndrico y el cepillo en espiral moderno del rímel no aparecieron en el mercado hasta el año 1957 cuando fue distribuido por Helena Rubinstein. Como siempre ocurre en estos casos, al facilitar la aplicación, el rímel ganó en popularidad.

 

El rímel y la aparición de las pestañas postizas

Aunque ya se habían utilizado en Hollywood y muchas actrices hicieron de ellas su sello particular, las pestañas postizas fueron noticia a partir de los años 60. En primer lugar, lo más novedoso entre la mayoría de las mujeres fue la máscara de pestañas, cada vez más extravagantes y pesadas y con varios colores diferentes del negro básico.

Después aparecieron los alargadores de pestañas y la moda de las falsas pestañas, que se aplicaban una a una, aguantaban siete días y llegaron a fabricarse con pelo de visón, de marta cibelina o con cabellos humanos. Hoy en día las pestañas postizas, las extensiones de pestañas y los liftings son una herramienta más complementaria al maquillaje para potenciar las cualidades de los ojos. Y en cuanto a las máscaras de pestañas las hay de mil formas y con cepillos de numerosos tipos y materiales según los objetivos: para dar volumen, definir, alargar…

Hasta aquí la historia del rímel, ¿qué te ha parecido? ¿la conocías? Si quieres que en próximos artículos tratemos los orígenes de algún otro producto de belleza, déjanos tu sugerencia en comentarios.